Por Juan Morón Audante
La Guerra Fría y la Bipolaridad
El siglo XX, sobre todo, después de la Segunda Guerra mundial, construyó un orden en el que por más de 50 años el mundo giró en torno al enfrentamiento de los Estados Unidos y la Unión Soviética. Y cada uno con sus respectivos bloques de influencia política, económica e ideológica. Es decir, el siglo XX básicamente fue un mundo bipolar.
Pero las contradicciones históricas políticas, económicas e ideológicas llevaron a la URSS al colapso hacia fines de la década de los ’80. Teniendo como epítome de ese proceso, la caída del Muro de Berlín. Con lo cual, el mundo bipolar devino en un mundo unipolar. Creando la sensación global de un poderío absoluto a los Estados Unidos.
Sin embargo, esa sensación de ser el centro del poder en el mundo y que todo o, casi todo, giraría en torno a ese poder, duraría muy poco. Ni siquiera la tesis de Francis Fukuyama, “El Fin de la Historia”, ayudaría a mantener el poderío norteamericano. Por el contrario, enredado en múltiples frentes militares en el exterior, además de la crisis financiera internacional [1], lo llevaría a perder su posición hegemónica.
Suelen decir, para muestra un botón. Los Estados Unidos a fines del siglo pasado tenían el 32 % del mercado de semiconductores. Hoy sólo tiene el 10%. Por ello, se aprobó, bipartidariamente la Ley Ship y la Ley de Science [2] que tiene como objetivo “Fortalecer la manufactura estadounidense, las cadenas de suministros, la seguridad nacional e invertir en investigación y desarrollo, ciencia y tecnología, y la mano obra del futuro para mantener a Estados Unidos como líder en las industrias del mañana, incluyendo la nanotecnología, computación cuántica e inteligencia artificial” [3].
Es decir, existe en los Estados Unidos una clara visión y necesidad de recuperar su posición de liderazgo que ha perdido en las últimas década; sin embargo, eso no será tan fácil porque nuevas centros de poder ya comienzan a reclamar para sí, esa posición de liderazgo. Eso es lo que países como China, en mayor medida, pero también el resto de países que conforman el BRIC, han comenzado a disputarle al otrora poderoso Estados Unidos.
El Mundo Multipolar y la Inserción Tecnológica
Si bien es cierto los Estados Unidos aún tiene un papel importante en la historia contemporánea, existen países como China que, abiertamente, ya le disputa esa posición de liderazgo, reclamándole ese papel hegemónico. Y es que en los últimos 30 años China acortó dramáticamente la diferencia que había en el pasado. Creció entre 1980 y 2010, en promedio, 10 % al año, en tanto que el crecimiento de los Estados Unidos, en ese mismo período, fue de alrededor de sólo 3% al año [4].
Pero no solo es eso, sino que se proyecta que el PBI de China será de US $ 64,4 billones frente a US $ 31 billones de los Estados Unidos para el 2030 [5]. Lo cual está a la vuelta de la esquina. Y cuando eso ocurra, China hará valer su posición de liderazgo, como lo hizo Estados Unidos en su momento.
No sólo es China, India también es un país que hacia fines de la actual década desplazará a la economía estadounidense al tercer lugar de crecimiento, con un PBI de US $ 46 billones, muy por encima del crecimiento de la economía de los Estados Unidos para el mismo período.
Es decir, del mundo unipolar, marchamos a un mundo multipolar; sin embargo, el proceso no será fácil. Como ha ocurrido en la historia, los países hegemónicos no ceden fácilmente esa posición. Ocurrió con Roma, con el Imperio Bizantino, con el Imperio Mongol, más tarde con España, con Inglaterra y, ahora, sucede con Estados Unidos. Son procesos inevitables. Porque no hay imperios que sean para siempre.
En otras palabras, China, India y Rusia, principalmente, reclaman un mundo multipolar, donde diferentes países también desean participar de una posición de predominio. Arrebatándole a los Estados Unidos esa posición hegemónica que creían sería permanente.
Tensiones en el Mundo por la Geopolítica de la Tecnología
Paralelamente a ese proceso de reacomodo geopolítico, podríamos decir, clásico, el proceso de revolución Tecnológica por el que estamos transitando, ha agudizado la disputas por ese liderazgo.
El desarrollo de la tecnología de los últimos años ha configurando lo que se conoce como la Cuarta Revolución Industrial, la misma que ha traído una serie de profundas transformaciones que están reconfigurando el mundo que se había creado en el siglo XX. A tal punto que los parámetros sobre los que se herejía ese mundo han dejado de ser funcionales a esta nueva realidad. Por ello, se habla de la geopolítica de la tecnología, refiriéndose a ese mecanismo que se encarga de examinar cómo los desarrollos tecnológicos impactan en la política, en la economía y en las relaciones internacionales a nivel mundial.
En esencia, la geopolítica de la tecnología analiza cómo los avances tecnológicos afectan las dinámicas de poder entre los países y cómo influyen en el orden global. La digitalización y la creciente importancia de las empresas tecnológicas también desempeñan un papel fundamental en esta área de estudio [6]. Esto ocurre porque la “tecnología es un instrumento de un modelo de influencia, para entender las relaciones internacionales, de construcción social y política, de visión de los derechos humanos, y también de los derechos digitales, que va más allá de lo meramente industrial”.
Es decir, la tecnología no ha sido ni será neutral. Responde a condiciones sociales, económicas y políticas concretas. Por ello, la disputa entre, por ejemplo, China y Estados Unidos es una lucha por configurar una estructura de gobernanza tecnológica con el fin de desarrollar una influencia predominante. Pasó entre Estados Unidos y la URSS. Pero ahora, están tratando de ingresar otros actores que, en conjunto, pretenden compartir el poder con la otrora primera economía del mundo. Y esto lo sabe perfectamente Estados Unidos. Por ello, la disputa abierta que hay respecto de los chips avanzados, es porque quien domine esta tecnología, dominará la industria del futuro y, con ello, su predominio hegemónico en el mundo.
Conclusión
En medio de este proceso de reconfiguración del poder en el mundo, tenemos que comenzar a ver a la tecnología no sólo por esa capacidad, sino por el manejo poco ético que se está haciendo de su uso. Las evidencias no dejan dudas al respecto. Precisamente por ello, los temas de ciberseguridad son cada vez más recurrentes en diferentes organizaciones, como en los procesos electorales, porque se ha descubierto la enorme capacidad de estas nuevas tecnologías para influir en los procesos electorales. Y cuyos efectos no hacen distingo del nivel de desarrollo de los países donde han sido utilizados. Recordemos el caso de las elecciones del 2016 en los Estados Unidos.
Es decir, si estas nuevas tecnologías pueden generar procesos electorales llenos de incertidumbre y zozobra en países desarrollados, es fácil concluir el poder que pueden llegar a tener en países carentes de mecanismos institucionales que tengan la capacidad de defender la irrestricta libertad de decisión de los electores. Estamos avisados.
[1] Mayde – Olivares, Sergio; “Geopolítica de la Tecnología: actores, proceso y dinámicas”, Informe Maro 2023
[2] Fue promulgada por J. Biden el 9 de agosto del 2022.
[3] The White House, “Fact Sheet: CHIPS and Science Act will Lower Costs, Create Jobs, Strengthen Supply Chains and Counter China”. August 09, 2022.
Obtenido en: https://www.whitehouse.gov/briefing-room/statements-releases/2022/08/09/fact-sheet-chips-and-science-act-will-lower-costs-create-jobs-strenthen-supply-chains-and-counter-china/
[4] BBC, “Siete gráficos para entender la impresionante transformación económica de China”, Obtenido en : https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/09/150904_china_crecimiento_economico_graficos_vj_hr
[5] BBC, “Cuáles serán las mayores economías del mundo en el 2030”. Enero 2019. Obtenido en: https://www.bbc.com/mundo/noticias-46813508
[6] Jorge Ricart, Raquel; “Geopolítica de la Tecnología en el Nuevo Orden Internacional”, LISA Institute, Enero 2024. Obtenido en: https://www.lisanews.org/tecnologia/masterclass-geopolitica-de-la-tecnologia-en-el-nuevo-orden-internacional