En el Perú: Importa lo realmente importante ?

Por Juan Morón Audante

Mientras por estas tierras, calientes por fenómenos atmosféricos, se sigue desinstitucionalizando al país a manos de un lumpen político, más lumpen que nunca, en otras partes del mundo, en Dubai para ser más exactos, se hacen cosas mucho más constructivas que destruir el poco patrimonio institucional que hemos construido en nuestro país. Sin embargo, para nuestros “grandes” medios de comunicación lo que pasa fuera de nuestra aldea local, como el evento de Dubai, suelen tener poca o ninguna relevancia. Pero la “novela” Paolo Guerrero sí que tiene importancia.

Efectivamente, hace unos pocos día se desarrolló en Dubai el “World Government Summit 2024” (WGS), algo parecido al World Economic Forum que todos los años se celebra en Suiza y que marca la agenda de los países. Este año en el WGS se abordaron temas como  Aceleración y Transformación Gubernamental, en el que la preocupación central fue la transformación digital de los gobierno; La Inteligencia Artificial y la próxima frontera, concentrándose en la regulación y la ética, fundamentalmente; Re-imaginando el Desarrollo y las Economías Futuras, tema en el que la preocupación estuvo en cómo deberá enfrentar la economía los cambios tecnológicos; Sociedades futuras y la Educación, haciendo hincapié en la capacidad de la tecnología para crear sociedades inclusivas, sostenibles y resilientes; Sostenibilidad y los Nuevos Cambios Globales, en donde se ha resaltado la necesidad de remodelar una gobernanza global sostenibles en el tiempo; por último, Urbanización y Prioridades Globales de salud, para resaltar que estos dos aspectos pueden dar lugar a ciudades sostenibles.

Como era de esperarse el tema que más interés concitó fue el educativo en el ámbito de la evolución de la Inteligencia Artificial (AI). Para tratar este tópico invitaron a nada más y nada menos el CEO de Nvidia, Jensen Huang, quien se encargó de prender la alarma sobre algunos tópicos educativos que han estado consolidándose en los últimos años. Como la necesidad de los jóvenes de aprender a programar, en el lenguaje que fuere, pero tenían que saber programar porque la ola tecnológica los arrasaría si no lo hacían. Es decir, si no sabían programar quedarían fuera del mercado laboral.

Bueno, resulta que en palabras de Mr Huang, no será necesario que los jóvenes adquieran esas habilidades informáticas, en la medida que la IA se encargará de desarrollar los programas que sean necesarios. En sus propias palabras, sostuvo esto:

«Voy a decir algo y va a sonar completamente opuesto de lo que la gente siente. Probablemente recordéis que durante los 10 o 15 últimos años prácticamente todos los que han estado en un escenario como este ha dicho ‘es vital que vuestros hijos aprendan informática. Todo el mundo debería aprender a programar’.

Y de hecho es casi exactamente lo contrario. Es nuestro trabajo crear tecnología informática que haga que nadie tenga que programar y que el lenguaje de programación sea el lenguaje humano. Todo el mundo [podrá ser] ahora un programador. Ese es el milagro de la inteligencia artificial» [1].

Es decir, en unos pocos años estamos cambiando de paradigmas educativos en el campo de la informática, en la medida que estamos descubriendo que las potencialidades de la IA nos va ahorrar el esfuerzo de aprender una nueva habilidad. Más allá de lo que implica esto, en términos de costos, tiempos, esfuerzo, etc., lo cierto es que nos pone de manifiesto, una vez más, lo poco que aún conocemos a la IA.

Probablemente, ni los propios desarrolladores de los casos de los modelos de IA Generativa o, de la IA en general sepan a ciencia cierta de los límites de esta tecnología que nos está poniendo de cabeza en el mundo. Más aún, porque ni siquiera nos hemos adentrado en la IA fuerte, tal como la denominó el filósofo John Searle en un artículo publicado en 1980 que provocó y sigue provocando mucha polémica [2]. Y es que esta IA “es una mente que supera en inteligencia al ser humano”. En consecuencia, tendría la capacidad de pensar por si misma. Hay quienes sostienen que esta inteligencia artificial es la antesala de la singularidad tecnológica que, como sabemos, se refiere al momento hipotético en el que las máquinas estarían en capacidad de superar la inteligencia humana. Lo cual, dicen los expertos, cambiaría la historia de la humanidad de manera irreversible.

Este mar de escenarios sin respuestas claras y precisas, es lo que terminará por relativizar tremendamente las regulaciones que sobre la IA se están desarrollando en el mundo, tanto en los países desarrollados como en los países que no lo son.

Y es que esta situación planteada por el CEO Jensen Huang no hace sino confirmar que una característica de la fuerza laboral del siglo XXI, deberá ser su capacidad de “aprender a aprender” en el menor tiempo posible. Considerando que los tiempos de cambios son, cada vez, más cortos. Se suele decir que los cambios que trajo consigo la primera revolución industrial tardaron 100 años en diseminarse, pero la revolución digital en poco menos de 20 años está trastocándolo todo. Lo que deja tiempos, pero también espacios, muy reducidos para las reconversiones de la vida tal como la conocimos.

A estas alturas ha quedado claro que las profesiones para toda la vida, como ocurría en el Siglo XX, quedaron en el pasado. Hoy es inconcebible que las nuevas generaciones salgan al mercado laboral con esa perspectiva de vida. De lo que se trata ahora, y en adelante, es hacer que el uso de la tecnología nos haga más productivos. Por ello, Huang destaca:

«las personas que entienden un dominio [de conocimiento] ahora pueden utilizar la tecnología. Ahora tienen un ordenador que hará lo que le digan para ayudarles a automatizar su trabajo, para aumentar su productividad, para hacerlos más eficientes».

En otras palabras, de lo que se trata es que aprendamos a utilizar la tecnología en nuestro provecho. La cuestión no es cuánto puestos de trabajo podría destruir la IA, sino cuánto podría ayudarnos a transformar nuestra relación con los diferentes procesos de trabajo que debemos enfrentar diariamente. Es decir, cuán productivos podría esta tecnología ayudarnos a ser.

No es la capacidad destructiva la que debería preocuparnos en el caso de la IA, o de cualquier tecnología en general, sino su capacidad transformadora. Sin embargo, también es cierto que esta perspectiva requiere una serie de condiciones como una sociedad educada digitalmente, un ecosistema eficiente, conectividad homogénea en la población, velocidad de transmisión de datos que permita aprovechar las oportunidades de la digitalización, etc. sin las cuales esa capacidad transformadora se irá como el agua entre los dedos.

No le echemos la culpa de todo a las tecnologías, porque si no cuentan con las condiciones para desarrollar todo su  potencial, no será su responsabilidad si el capital humano, que debe ser su objetivo fundamental, no se encuentra listo para explotarlas en todo lo que tienen para beneficiarnos. Por esto es que eventos como el World Government Summit debería tener una mayor difusión en nuestra polvorienta aldea local. Y no que un jugador venga a jugar a una liga escasamente competitiva.


[1] https://www.xataka.com/robotica-e-ia/jensen-huang-tiene-claro-a-estas-alturas-nadie-deberia-aprender-a-programar-hara-ia-nosotros?utm_source=whatsapp_AMP&utm_medium=social&utm_campaign=botoneramobile_AMP

[2] López de Mántaras, Ramón, “El Futuro de la IA: hacia inteligencias artificiales realmente inteligentes”

Obtenido en: https://www.dropbox.com/scl/fi/av4bnbduuo3370og3oyep/06.-El-futuro-de-la-IA.-hacia-inteligencias-artificiales-realmente-inteligentes-autor-Ram-n-L-pez-de-M-ntaras-editado.pdf?rlkey=iz001e80sp0w71dpkcgkijuh7&dl=0


Deja un comentario