Perú – Digitalización : Dónde estamos realmente?

Por Juan Morón Audante

De un tiempo a esta parte asistimos a una suerte de “falsa narrativa” respecto de la visión que tenemos sobre nuestro proceso de digitalización  que, se supone, se está llevando a cabo  en nuestro país(¿?).

Es más, pareciera que hemos tenido un gran avance, tanto en términos cualitativos como en términos cuantitativos en su proceso de implementación. Es decir, se ha asentado la idea de que hemos dado un gran salto en materia de digitalización, y no sabemos las razones para ello. Pero la verdadera situación en la que nos encontramos es muy diferente o dista mucho de aquella narrativa. Lamentablemente, esto nos lo deja entrever claramente el Banco Mundial en un documento de reciente edición.

Una primera muestra de esta incongruencia es el hecho que desde las instancias gubernamentales, que se supone deben ser la cabeza del proceso, se han encargado de eliminar de la Política General del gobierno el DS N° 164-2021-PCM en el que uno de sus pilares era la “promoción de la Economía Digital”. Remplazándolo por el DS N° 042-2023-PCM en el que se ha eliminado ese propósito. En consecuencia, el actual gobierno (¿?) de la inefable  Sra Boluarte con su “dignísimo” primer ministro Otárola, no tienen la más remota idea de las implicancias que la economía digital podría tener para el desarrollo del país. Probablemete como tampoco estén enterados que el propio Banco Mundial, en su documento “Peru country private sector diagnostic” (Nov, 2023) recomienda al Perú priorizar la economía digital, como uno de los sectores claves para el desarrollo del nuestro país.

Por otro lado, poco antes de terminar el 2023, le hicieron una entrevista a la ex – responsable de la Secretaria Digital de la PCM. Y textualmente dijo: ”Es importante destacar que no solo tenemos una sólida gobernanza digital, sino que también tenemos una hoja de ruta clara y establecida” [1].

Es cierto, hemos hecho algunos avances normativos. Pero son sólo eso. Avances que no han logrado construir un sólido ecosistema digital. Sin lo cual es imposible  desarrollar una sólida Economía digital. Y es que hay elementos que cuestionan esa visión triunfalista que se ha venido construyendo en el Perú en materia de digitaización y, obviamente, en términos de economía digital.

Es decir, tener un conjunto de normas, como las que se detallan a continuación: La Ley de Gobierno Digital  del 2018,  Dos normas con rango de ley 2020, DU N° 006-2020, crea el Sistema de Transformación Digital, Ley de Confianza Digital , DU N° 007 – 2020, Ley de Laboratorio del Gobierno,  Ley de Inteligencia Artificial y el Decreto Supremo que aprueba Plan Estratégico de Desarrollo Nacional y el Decreto supremo que aprueba la Política Nacional de Transformación Digital, etc., no crean automáticamente una gobernanza digital. Mucho menos una “sólida gobernanza digital” como se sostuvo. En otras palabras, ese conjunto de normas no producen eficiencia en la gobernanza por el mero hecho de tenerlas. Porque si así fuera,  entonces no  habríamos terminado de entender lo que implica realmente una gobernanza eficiente.

En este este sentido, lo que dice el Banco Mundial es categórico: “El Perú enfrenta limitaciones en el desarrollo de la Economía Digital en todas las áreas (Limitada Infraestructura, deficiente habilidades digitales, Gobierno electrónico limitado,  modelos de negocios digitales incipientes, servicios financieros digitales y vacíos en la recopilación de datos). [El Perú]  Necesita una estrategia más coherente en corto y mediano plazo[2]. Es decir, lo actuado en esta materia no ha sido, necesariamente, lo más adecuado. 

Pero desmenusemos este intríngulis tan contrapuesto. Primero, se entiende por gobernanza a “la realización de relaciones entre diversos actores involucrados en el proceso de decidir, ejecutar y evaluar asuntos de interés público, proceso que puede ser caracterizado por la competencia y cooperación donde coexisten como reglas posibles; y que incluye instituciones tanto formalescomo informales (ciudadanía y sus distintos mecanismos de organización temporal y/o espontánea). La forma e interacción entre los diversos actores refleja la calidad del sistema y afecta a cada uno de sus componentes; así como al sistema como totalidad” [3] (Whittingham Munévar, 2010)

Esto significa que no sólo son las normas, sino la realización de las relaciones entre los actores involurados. Es decir, son los beneficiarios los que materializan esas normas. Además, de un marco institucional coherete, lo que termina dándole vida a esas relaciones establecidas; segundo, la forma de las interacciones entre los actoresinvolucrados refleja la calidad del sistema de gobernanza. Y esto es lo que no se ve, precisamente, en el sistema digital y en la gobernanza digital nacional. No sólo porque hay indicadores contundentes que nos muestran una asimetría en el beneficio de los servicios que la digitalización puede entregar a la población, sino porque, además, aún mantenemos un gran porcentaje de la población sin ser atendida en términos de conectividad.

Pero seamos un poco más específicos. Por gobernanza digital se entiende a  “la articulación y concreción de políticas de interés público con los diversos actores involucrados (Estado, Sociedad Civil y Sector Privado), con la finalidad de alcanzar competencias y cooperación para crear valor público y la optimización de los recursos de los involucrados, mediante el uso de tecnologías digitales” (Naser, 2021, p.14) [4].

Cuáles son las competencias (digitales) que hemos alcanzado? Si en el mismo documento del Banco mundial se especifica que nuestra población sólo tiene capacidades digitales básicas. Pero va más allá. En una parte del documento se sostiene “Cuando se compara el uso de [habilidades digitales]  . . . los peruanos tienen la misma habilidad digital que las personas de edad avanzada “ [5]. Es decir, nuestras capacidades digitales no pasan de ser elementales. Pero el hecho que nuestras habilidades digitales sea comparables a las de la población en edad avanzada es una durísima condición de devantaja frente a otros países. Porque esa es  una condición que se puede esperar de un país cuya población ya cumplió con su ciclo de vida laboral productiva, pero no para un país cuya población,  mayoritariamente, está en pleno ciclo productivo de sus capacidades.

Sin embargo, esa situación ya había sido demostrada en el trabajo de la Cepal, denominado “Datos y Hechos sobre la transformación digital” (eLac, 2022).  En este documento queda evidenciado que el Perú, precisamente, no se caracteriza por presentar  óptimos indicadores en habilidades digitales. Tanto es así que una de las conclusiones del BM es que “la población peruana utiliza internet para tareas muy básicas”. De lo que se desprende que nuestras competencias en habilidades digitales intermedias como avanzadas huelgan por su ausencia. En el recuadro adjunto podemos ver la clasificación que hizo la Cepal sobre habilidades digitales en la región.

Y según la cifras empleadas en este documento, el Perú tiene sólo al 30% de su población con habilidades digitales básicas, como promedio de las tres variables que aparecen en la primera columna; al 23 % de la población con habilidades intermedias y sólo al 10,5% de su población con habilidades avanzadas [6]. Confirmándose claramenta lo que sostiene el banco mundial.

El problema es que mientras más bajas sean las habilidades digitales de una población, entonces menos aplicaciones y herramientas digitales  utilizarán  para desarrollar nuevas oportunidades en el mundo digital. Lo que en la práctica se traduce en un escaso nivel de desarrollo para la economía digital. Y muchas veces, esta situación se emplea como argumento para denostar de los nuevos procesos y sus “escasas” posibilidades para países como el nuestro.

Y sólo para terminar de redondear este argumento de una población con escasas habilidades digitales, el BM termina diciendo:  El paístambién lucha con un marco regulatorio y normas gubernamentales [Digitales] que carecen de flexibilidad y conocimientos insuficientes combinados con una alfabetización digital deficiente en la población (el sombreado es nuestro) que se traduce en una falta de modernización en el gobierno” [7]. Huelgan comentarios adicionales. ¿Verdad?

Como decíamos, ese conjunto de normas puede ser el primer paso, pero es sólo eso. Y tan es así que,  el BM en una cita sostiene : “… (el) marco regulatorio y normas que carecen de … conocimiento insuficientes  . . .”  [8]. Que ha existido una voluntad de quienes dirigieron la Secretaría de Gobierno Digital, está fuera de dudas. Pero lo que no podemos es sostener lo insostenible. Porque entonces no daremos los pasos correctos en la dirección correcta. Las definiciones, tanto de gobernanza como de gobernanza digital, nos muestran que la narrativa instaurada por las esferas gubernamentales no es la correcta.

Ahora, lo que dice el Banco Mundial en su documento no deja lugar a dudas. “No tenemos un ecosistema digital que ayude al desarrollo de la Economía Digital en nuestro país”. Si lo tuviéramos, probablemente, tendríamos  una gobernanza digital robusta. Pero no es así, lamentablemente.

En otras palabras, la economía digital avanzará muy poco si tenemos un conjunto de normas, pero no tenemos asegurado una infraestructura digital y una conectividad eficientes, por ejemplo. Esto es tan importante que, es preciso saber de qué hablamos cuando decimos “infraestructura digital y conectividad eficientes”.

Cuando decimos infraestructura (digital), nos referimos a los componentes físicos y tecnológicos que permiten la transmisión, procesamiento y almacenamiento de datos digitales. Esto incluye servidores, redes de comunicación, dispositivos de almacenamientos, software, etc. Y, por otro lado, la conectividad se refiere a la capacidad de los dispositivos para conectarse a una red y acceder a los servicios y recursos disponibles en ella. Por ejemplo, Wi-Fi.

Sin embargo, cosa curiosa, en todos los debates, reuniones, fórums, etc. que se han realizado, desde las instancias gubernamentales, uno de los aspectos que menos se señala, y muchas veces ni si quiera se señala,  es lo referente al tema de la  Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica (RDNFO). Respecto de lo cual el BM señala : “La prioridad principal para la expansión equitativa de la Economía Digital debe ser la selección de un nuevo operador de la infraestructura troncal de fibra óptica nacional (se refiere ala Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica) ” [9].

El tema es que cuando nos referimos a la RDNFO no sólo nos estamos refiriendo al tendido de cables, sino al soporte complementario que debe contener para que la economía digital esté en capacidad de plasmar todas sus potencialidades. Como la posibilidad de gestionar modelos de negocios digitales, creando oportunidades y nuevas actividades.  Creando, en suma, una economía muy diferente a la que  conocimos en el siglo XX. Haciéndola, recién en ese momento, inclusiva. Y es que los procesos de desarrollo, se hacen inclusivos no por lo declarativo que puedan ser, sino porque de facto acercan  la población a las oportunidades que se van creando.

Además, cuando hay conectividad de  calidad, está implícito que la capacidad de carga y descarga son las necesarias para desarrollar las potencialidades de la economía digital. Recordemos que la velocidad promedio de descarga de datos de internet fijo de banda ancha en el Perú es de 63 Mbps, cifra que está muy por debajo del promedio en Amércia Latina, que se ubica en 93 Mbps [10]. Y, obviamente, my por detrás del promedio de 118 Mbps que ostentan los países de la OCDE [11]. Como sabemos, cuando el promedio de velocidad de transmisión de datos es muy baja, según diversos autores, las empresas tienen limitaciones en su capacidad para innovar y competir en el mercado internacional, aumenta la brecha digital, limita el acceso a la educación y a la salud y, finalmente, afecta la productividad de los trabajadores porque tienen limitaciones para acceder a mejor información y mejores herramientas en línea. En otras palabras, tener conectividad pero con bajos niveles de transmisión de datos sólo sirve para cuestiones comunicativas muy elementales y para la fotografía, pero no para un proceso de desarrollo digital en serio y competitivo. Mucho menos, inclusivo.

En general, el documento del BM hace especificaciones que son muy difíciles de cuestionar.  Veamos. Por ejemplo:

  • La “infraestructura deficiente del Perú y la conectividad limitada son los principales impedimentos para fomentar al economía digital” [12]
  • “La infraestructura de fibra óptica es sólida en las principales ciudades; sin embago, es limitada en las zonas rurales” [13].
  • “Más de la mitad de los Centros Poblados o localidades rurales no cuentan con cobertura de internet móvil” [14].
  • “El Perú tiene muchas limitaciones en su cobertura de red móvil: el 82,5% de los distritos del Perú tiene solo redes 2G” [15], que en el análisis de las redes-G, básicamente sirve para mensajes de textos (SMS). Respecto de la tecnología 4G es mucho mayor en países similares: Perú tiene 52%, Chile 88%, Colombia 98%, etc [16]. Nuestros socios de la Alianza del Pacífico.

Para terminar con el tema de la infraestructura, el BM concluye diciendo: “ La falta de una infraestructura troncal operativa que permita un amplio acceso a nivel nacional es el desafío más serio para el desarrollo digital (en el Perú) . . .”. Qué más podemos decir ante esta categórica afirmación.

Y es que si queremos hablar de lo inclusivo de nuestro sistema digital, por lo menos debemos tener una insfraestructura que allane las diferencias entre las zonas urbanas y rurales, cuyas diferencias siguen siendo tremendamente excluyentes.

En la medida que subsistan esas diferencias, la población rural no estará en capacidad de crear valor público digital, porque, finalmente, al no ser parte del proceso, la articulación de políticas públicas que se hayan elaborado no tendrán la retroalimentación necesaria en el desarrollo de las mismas por una falta de acceso a la conectividad. Que un sector de la población se mantengan en estas condiciones, es una clara muestra de lo irreal que puede ser, afirmar o sostener la existencia de fortalezas digitales.

Conclusión

Probablemente, no nos encontremos en el mismo lugar que cuando comenzamos hace algunos años, con el tema de la digitalización en nuestro país; sin embargo, el documento del BM y otros, como el de la Cepal, mencionado aquí, no nos permiten compartir  los mismo sentimientos respecto del trabajo vanzando. Pero, sobre todo, por lo que se vaya hacer. Y es que no encontramos argumentos sólidos para sostener que el Perú tiene una sólida gobernanza digital. Es decir, contamos ya con un ecosistema digital que nos ayude a ir construyendo una eficiente economía digital?, contamos con una mínima diferencia en conectividad urbana y rural?, contamos con una población con mayores habilidades digitales como para aprovechar las nuevas oportunidades que la economía digital está creando? Amigo lector, saque usted sus propias conclusiones.


[1] Obtenido en: https://politicayestrategia.com/el-peru-tiene-madurez-digital/

[2] Banco Mundial, “Creando mercados en el Perú”, Diagnóstico país del sector privado. Noviembre 2023, página 112.

[3] Https://biblioguias.cepal.org/gobierno-digital/concepto-gobernanza

[4] Https:// biblioguias.cepal.org/gobierno-digital/concepto-gobernanza

[5] The World Bank, “Creando Mercados en el Perú”, Nuevas Oportunidades desde las Regiones, Noviembre 2023, page 116

[6] Cepal, eLAC, “Datos y hechos sobre la Transformación digital, Documentos de Proyectos”, página 33.

[7] Banco Mundial, “Creando mercados en el Perú”, Diagnóstico país del sector privado. Noviembre 2023, página 111

[8] Ob.Cita.,  página 111

[9] Ob. Cit.,  página 114

[10] Obtenido en: http://www.osiptel.gob.pe/portal-del-usuario/noticias/internet-fijo-velocidad-promedio-de-descarga-en-peru-aumento-en-20-6-al-cierre-del-2021/

[11] Obtenido en: https://data-oecd.org

[12] Banco Mundial, “Creando mercados en el Perú”, Diagnóstico país del sector privado. Noviembre 2023, página 114

[13] Ob. Cit.

[14] Ob. Cit.

[15] Ob. Cit.

[16] Ob. Cit.

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