¿Las Tecnologías de hoy: Nuevo Contrato Social a la vista?

Por Juan Morón A. [1]

El Espíritu humano debe prevalecer sobre la Tecnología [2]

Albert Einstein

Las sociedades occidentales modernas encontraron en los aportes de Thomas Hobbes [3], Jhon Locke [4] y Jean-Jacques Rouseau [5], su razón de ser. Encontraron el instrumento que podía validar la existencia de sus propias sociedades, ya que pudieron encontrar un “equilibrio”  que permitiría una coexistencia “pacífica” en ellas. No era perfecta, pero si perfectible.

Ese instrumento es lo que la filosofía política moderna denominó  “Contrato Social” (CS). Sin él, qué duda cabe, las sociedades occidentales modernas no hubieran podido avanzar. Hubiera sido una quimera, una ilusión, pretender armonizar los diferentes intereses de los miembros de las sociedades en cuestión sin el marco que esa institución filosófica, jurídica y política pudo construir. Sobre todo, hacia finales del siglo XIX y para gran parte del siglo XX.

En esencia, los Contratos Sociales representan “Reglas de Juego” que todos aceptan y a las que, por lo menos en teoría, todos se someten. Thomas Hobbes nos decía al respecto: “…El Contrato (Social) significa entonces una renuncia por parte de cada individuo a sus intereses personales para que prevalezcan los intereses de todos por encima de los personales. ” [6].

Las regulaciones de la vida social, política, cultural y económica de los países responden, entonces, a una realidad. A condiciones materiales que necesitan verse reflejadas en un ordenamiento jurídico. Y esto es lo que implican los Contratos Sociales. Los mismos que son recogidos por las Constituciones Políticas de los países. Poniendo  en evidencia una suerte de pacto social que delimita y ordena, por lo menos, en teoría también,  ese conjunto de interrelaciones que se van produciendo en la dinámica de una sociedad. Donde la eficiencia de esas interrelaciones, dependerá de la eficiencia de ese pacto, que se traducirá en una funcionalidad para las grandes mayorías. Caso contrario, los pactos sociales son fallidos.

A diferencia de las sociedades occidentales desarrolladas, las sociedades latinoamericanas construyeron CS absolutamente desligados de la realidad, y que en teoría debían reflejar. Por ello, nuestras Constituciones Políticas no se han asentado sobre verdaderos pactos sociales, sino sobre pactos ficticios. Con absoluto desconocimiento de una realidad que jamás han querido entender y mucho menos aceptar. Encontrarnos con la vigencia de la décimo- tercera Constitución Política en nuestro país (Perú), no es casualidad.

Mientras en el Perú, en promedio, las Constituciones han tenido una duración de 17 años, la Constitución de los Estados Unidos ha mantenido su esencia fundacional. Lo cual no implica que se haya mantenido inmutable ante el cambio de los tiempos. Por ello, se han producido 27 enmiendas constitucionales [7], que no equivalen a una nueva Constitución en cada caso.

Ahora bien, ya a fines del siglo XX veíamos que el mundo no seguía siendo el mismo. Se percibían los primeros síntomas de nuevas tecnologías que comenzaban a modificar lo existente hasta ese entonces. Por ejemplo, en términos productivos, modificando la forma de hacer negocios y los negocios mismos; sin embargo, lo que nadie podía vislumbrar, aún en esos momentos aurorales, era lo disruptivas que terminarían siendo.

Hacia el último cuarto del siglo XX, nadie hubiera podido decir que las nuevas tecnología (Cloud Computing, Internet de las Cosas – IoT, Inteligencia Artificial, Manufactura aditiva – Printed 3D, Big Data, Machine Learning, Robótica, Computación Cuántica, etc.) que hoy se conocen como tales, serían absolutamente disruptivas como hoy sabemos que son. Esto que, en conjunto, han constituido lo que Klaus Shwab ha denominado The Fourth Industrial Revolution y está generando profundas modificaciones en la estructura organizativa de los países. Aunque por ahora, mucho más en la vida de los países desarrollados, que en países como el nuestro.

Estas nuevas tecnologías están produciendo cambios profundos en el escenario de la economía internacional. Nuevos modelos de negocios, economía colaborativa (Sharing Economy),  intangibilización de la producción, presencia de mercados virtuales, monedas virtuales, transacciones financieras prescindiendo de la intermediación bancaria, genomics [8],  presencia de robots no sólo en actividades repetitivas sino en aquellas actividades que requieren niveles de discernimiento, propio de los seres humanos, etc. Pero hay un cuestionamiento de facto y que subyace a todo ese proceso que está pasando desapercibido, por interés o por desinterés. Nos referimos a  la relación Trabajo – Capital o Capital – Trabajo, así como a la organización de cada una de estas categorías sociológicas.

En estricto sentido, podríamos preguntarnos, por ejemplo, estas categorías siguen teniendo el mismo significado que tuvieron en el siglo XX?; la naturaleza intrínseca de ambas sigue siendo la misma? O, estamos asistiendo a una recomposición absoluta de esta categorías sociológicas?

Por un lado, el trabajo, y su esencia misma como su organización, comienza a ser cuestionada, de facto, por la forma cómo se va estructurando el nuevo escenario de la economía internacional. Al respecto, una institución como  Deloitte nos precisa lo siguiente:

 “Impulsada por la aceleración de la conectividad y la tecnología cognitiva, la naturaleza del trabajo está cambiando. A medida que los sistemas de inteligencia artificial, la robótica y las herramientas cognitivas se vuelven más sofisticados, casi todos los puestos de trabajo se reinventan, creando lo que muchos denominan «mano de obra aumentada». A medida que esta tendencia se acelera, las organizaciones deben reconsiderar cómo diseñan los puestos de trabajo, organizan el trabajo y planifican el crecimiento futuro” [9] .

El argumento planteado por esta institución es incuestionable. El Trabajo, en esencia, tal como lo conocimos, está cambiando. Lamentablemente, en países como el Perú, parecen no haberse enterado y no entendemos que estas categorías ya no se sostienen sobre los mismos parámetros que tuvieron en gran parte del siglo pasado.

Por el lado del capital sucede algo similar.  En términos económicos,  ha sido fundamental para el desarrollo de las actividades económicas que hemos conocido, también en el siglo pasado; sin embargo, en la actualidad, ya no sólo tiene un carácter de tangibilidad, sino también de intangibilidad y ha comenzado, en este segundo aspecto,  a ser mucho más importante en el proceso económico  desde fines del siglo XX.

El problema es que ese marco normativo jurídico-institucional que sustentaba la forma de organización del mundo del siglo XX ya no responde a la forma en que se está organizando el mundo del siglo XXI. En otras palabras, el CS ya no responde a la naturaleza, organización y relación que hoy se está produciendo entre el trabajo y el capital, por ejemplo.

Las legislaciones laborales y las existentes para el capital, tendrán que modificarse para poder sostener la nueva organización de la estructura del mundo  en que vivimos hoy. Es decir, “Nuevas Reglas de Juego”. Un nuevo marco normativo jurídico-institucional para que los países puedan desempeñarse de acuerdo a las circunstancias que las nuevas tecnologías han determinado de facto para la humanidad. Claro, los países desarrollados adecuarán sus Constituciones y sus CS implícitos, pero los países como el nuestro tendrán que repensar la recomposición de su CS para, ahora sí, estar a la altura de las circunstancias que la tecnología nos está exigiendo. Bueno, es lo que esperamos.


[1] Estamos en:  jmatechnology.wordpress.com; twitter.com/MoronAudan47998; http://www.facebook.com/jmatechnology

[2] BID, INTAL, Robotlución, El Futuro del Trabajo y la Integración 4.0 en América Latina, pág. 27

[3] T. Hobbes (1588 – 1679). Es considerado el padre de la filosofía política moderna

[4] J. Locke (1632 – 1704)

[5] JJ Rouseau (1712 – 1778)

[6] https://es.slideshare.net/guestb7a8a6/thomas-hobbes-y-su-contrato-social

[7] La Constitución  Política  de los Estados  Unidos ha tenido a lo largo de la historia, desde 1776, 27 enmiendas               constitucionales.   Las mismas    que hacen   alusión  a  la  Reformas  Constitucionales que bajo determinadas circunstancias son necesarias. En: https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Enmiendas_a_la_Constituci%C3%B3n_de_los_Estados_Unidos

[8] Genomics is the powerful combination of biology, genetics and computer science that give us unprecedented insight into  all the DNA  code that makes  living  things what they are. Pero, además alude a las actividades que se desprendan de los procesos en los que se tenga como centro de trabajo  las relaciones que se puedan establecer a partir de investigaciones, sobre todo, de los genes de las personas, animales y/o plantas.        

   En:  http://genomeatlantic.ca/wpcontent/uploads/2015/08/GenomeAtlanticAnnualReport2012-2013.pdf

[9] Deloitte, “Rewriting the rules for the Digital Age”, Global Human Capital Trends, 2017, page. 119

Deja un comentario