Desde un tiempo a esta parte, los Algoritmos [1] han adquirido importancia al punto de aparecer en portadas de innumerables medios, de los serios y de los no tan serios. Pero antes de adentrarnos en este campo, permítanos explicar brevemente su carácter conceptual para luego pasar a sus implicancias y, finalmente, presentar sus aplicaciones positivas y, para no desairar a quienes se oponen a su desarrollo, los casos donde deberían ser cuestionados, según los detractores.

En términos prácticos, los algoritmos son un conjunto de instrucciones para hacer que un sistema pueda alcanzar la solución de un problema determinado [2]. Formalmente, la Real Academia de la Lengua Española, sostiene que los algoritmos “son un conjunto ordenado y finito de operaciones que permiten hallar la solución de un problema “. En consecuencia, en general, los algoritmos tienen como núcleo central de su naturaleza a un conjunto de instrucciones, cuyo propósito es darle solución a un problema particular. Así, por ejemplo, los pasos que seguimos para cambiar una bombilla quemada es un claro ejemplo de un algoritmo común y corriente, pero algoritmo al fin.
Es obvio que nuestro interés no se centra en los casos que econtramos en el quehacer común y corriente, sino los que se despreden de la ciencias de la computación y que se aplican en diferentes ámbitos de las actividades económicas.
En este sentido, los Algoritmos son creados por el Maching Learning (ML), un área de la Inteligencia Artificial (IA), para el proceso de aprendizaje de las computadoras. Desde este punto de vista, no hay una gran diferencia con las definiciones que se han planteado; sin embargo, habría que precisar que, además de las instrucciones secuenciales, en el campo de la computación, se require que sean precisos y finitos [3]. Porque no pueden generar ninguna ambigüedad y deben tener un fin determinado, respectivamente.
¿Dónde nacen los cuestionamientos que se le están haciendo a los algoritmos? En realidad, a su omnipresencia. Prácticamente, no hay ámbito de la actividad económica de cierto contenido tecnológico, donde no estén presentes. Pero también por sus implicancias adversas. En la medida que, cada vez, son más continuos los resultados contraproducentes.
Sin embargo, quienes defienden su desarrollo no dejan de tener razón. La presencia de los algoritmos obedece también a la complejidad de la economía del mundo contemporáneo. Y es que la cantidad de datos que se producen en la atualidad, como consecuencia de la “revolución de la sensorización” y al Internet de las Cosas (IoT), hace imposible su procesamiento con los métodos tradicionales.
Se estima que en este año 2025 habrán 74 mil millones de dispositivos de IoT conectados entre si y a las redes electrónicas. Los mismos que producirán 79.4 zetabytes de datos (Un zetabyte equivale a 1,000,000,000,000,000,000,000 = 10 21 bytes) [4]. Es decir, la cantidad de datos que se producirán serán astronómicas, por lo que necesitaremos de medios digitales para procesarlos. Ahí es donde aparecen los algoritmos con su enorme capacidad para permitir la extracción de información sumamente valiosa para las empresas. Razón por la que se harán indespensables, de hecho ya lo son. Pero en ese proceso de hacerse indispensable es que aparece el cuestionamiento a su omnipresencia. Hemos trasladado a estas instrucciones la capacidad de decidir por nosotros, bajo el argumento de su incuestionada “eficiencia” al momento de la toma de decisiones. Creando la sensación de un bienestar que, en realidad, termina siendo falso.
Esta situación ha llegado a tal nivel que George Dyson en su libro Turing´s Cathedral, sostiene lo siguiente : “Facebook defines who we are; Amazon defines what we want and Google defines what we think” [5]. Poniendo de manifiesto el enorme peso que cumplen los algoritmos en la vida contemporánea. Además de evidenciar que se han convertido en el corazón del core business de estas empresas. Sobre todo, cuando se trata de los gigantes tecnológicos y su enorme capacidad para llegar a millones de personas.
Sólo con el caso de las redes sociales se llega al 49 % de la población mundial. Facebook concentra a 2,449; Youtube a 2,000 y Whatsapp a 1,600 millones de usuarios [6]. Es decir, si consideramos el margen de error, podríamos decir que más del 50 % de la población mundial es influenciada e inducida por estos mecanismos. Convirtiéndolos en consumidores potenciales de los productos, servicios e ideas que promueven sus desarrolladores. Sin considerar que hay países donde, prácticamente, el 100 % de su población se encuentra suscrita a una red social [7], por lo menos. Por ejemplo, en los Emiratos Arabes Unidos, en Taiwan o en Korea del Sur el 99%, 88% y 87 %, respectivamente, de su población pertenece a una rede social. Poniendo en evidencia el enorme poder de manejo de mercado que han alcanzado.
Los Algoritmos existen para todos los gustos. Desde el campo de la ciencia hasta el ocio. Cómo negar los beneficios que implica la utilización de estos en la definición de estructuras moleculares hasta la definición de las peliculas o la música que queremos escuchar. Pero al frente tenemos casos emblemáticos de lo pernicioso que pueden llegar a ser. Como el caso de aquellos que se emplean para determinar la reincidencia de delitos. Hay casos documentados respecto de la “eficiencia” de estos mecanismos. Otorgándo una mayor reicidencia de delitos a las personas por argumentos de extracción social, económica y/o racial, más que por los delitos cometidos. O, el famoso caso de Facebook, cuyos algoritmos determinaron que un cuadro renacentista era pornográfico. “Pequeños detalles o errores”, como dijeron algunos defensores de los algoritmos a ultranza. Encubriendo el tema central de la imparcialidad con la que deberían actuar. Ver la lista de aplicaciones positivas y negativas de algoritmos en el siguiente cuadro.
| ALGORITMOS | |
| Aspectos Positivos | Aspectos Negativos |
| Descripción del ADN del genoma humano requirió de sofisticados algoritmos | Según los algoritmos de Facebook, el Holocausto no existió. Ha sido tremendamente negacionista al respecto |
| Cuando te conectas a internet, el router usa algoritmos basados en computación de grafos para rutear la información que recibes o envías | Los Algoritmos de Facebook presentaban terapias de conversión para la comunidad LGTB |
| Cuando la NASA cambia de posición los satélites, el proceso se hace en base a algoritmos de planificación y optimización | Son los algoritmos los que deciden la probabilidad de reincidencia de los delitos. Resulta que los que aparecen con mayor probabilidad de reincidencia son las personas con determinados rasgos sociales, económicos y hasta raciales, frente a otras que, a pesar de tener mayores delitos, tienen menos probabilidad de reincidencia por esos factores. |
| La detección fraudulenta de tarjetas de crédito se realiza mediante algoritmos de aprendizaje automático | En el caso de los carros autónomos, son los algoritmos los «conductores». El problema es : a quién priorizan en una situación de peligro. Al dueño del auto o a una madre con su niño que se encuentra en la autopista? |
| Las plataformas como Instagram, Facebook, Youtube, Tik Tok y las redes sociales, en general, así como empresas del nivel de Amazon, Google, Apple, etc. no pueden prescindir de poderosos algoritmos para sus respectivas actividades | Tanto Facebook como Twitter, a través de sus algoritmos, resaltan determinadas perspectivas políticas frente a otra. |
| La captura y procesamiento de datos para desarrollar modelos predictivos se realizan con algoritmos muy potentes | |
| En el conocimiento y predicción de las condiciones climáticas y metereológicas se emplean algoritmos que simulan patrones | |
| Son los algoritmos los que permiten acceder a internet y realizar búsquedas y/o una recuperación | |
| Fuentes:Monasterio Astobiza, Anibal; “Ética Algorítmica :Implicaciones éticas de una Sociedad cada vez más gobernada por Algoritmos”, UPV / EHU – IFS/CSIC. Dilemata, año 9 (2017), N° 24, 185 – 217. Revista Electrónica, Instituto de Filosofía (IFS), Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), EspañaPascuale, Frank; “The Black Box Society”, The Secret Algorithms That Control Money and Information, Harvard University Press, Cambridge, Massachusetts, 2015.http://marcelodata.blogspot.com/2011/07/introduccion-los-algoritmos.htmlhttp://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/5/57/Dijkstra_Animation.gif/270px-Dijkstra_Animation.gifhttps://es.khanacademy.org/computing/computer-science/algorithmshttps://www.ticbeat.com/innovacion/5-ejemplos-algoritmos-ia-empresa-liderazgo/https://www.youtube.com/watch?v=m2DXDgWgHBE |
Lo cierto es que hay argumentos a favor y en contra. Pero, probablemente, lo más pernicioso para el desarrollo de los algoritmos sean los extremismos con que pudieran ser empleados. Por ello, Christian L. Lange solía decir que “La Tecnología es un siervo útil, pero un amo peligroso” [8] . O como ambién sostiene la Dra. Naomi Oreskes de la Universidad de Harvard, que cuando se le preguntaba sobre la tecnología, solía decir “no soy optimista ni pesimista. La Tecnología existe. Pero va a depender de cómo se implimente en el futuro”, simplemente. Es decir, va depender de cuáles sean los propósitos que se persiguen con su desarrollo y aplicación.
Reflexiones Finales
Uno de los aspectos a considerar cuando confrontamos a los algoritmos de la IA es que, cualesquiera que sean sus implicancias, parten de la misma matriz. Es decir, del Maching Learning que permite su desarrollo. Es más, y no menos importante, detrás de este proceso automático de aprendizaje, está el factor humano, responsable, primero y último, de los parámetros con que se elaboran los algoritmos. En consecuencia, el problema no son ellos per se, sino los criterios con los que son elaborados. Por un lado.
Ahora bien, el temor no puede ser el driver de las decisiones respecto del desarrollo de las nuevas tecnologías y su incidencia en nuestras vidas. Tenemos que entender que el mundo no puede sustraerse de los beneficios que nos pueda traer la IA. Sobre todo del desarrollo de las máquinas inteligentes. Tal como lo sostiene Nick Bostrom :” [La Máquina Inteligente] Es la candidata a ser el acontecimiento de este siglo que podría cambiar la naturaleza de la vida en la tierra. No tenemos otra opción que enfrentarnos a ese desafío. El cual significará muchos riesgos”. [9]
Pero el verdadero temor es que las máquinas alcancen un mayor nivel de inteligencia, con lo cual adquirirían mayores niveles de autonomía. Recordemos que los algoritmos se crean para que las máquinas puedan aprender sin ser programadas expresamente. Con lo que podríamos terminar siendo desplazados de la “gestión” del mundo como de nuestra propia existencia.
Aunque, en honor a la verdad, en el caso de la naturaleza, podría existir algún “agradecimiento”. No hemos hecho bien nuestra tarea. Hemos terminado por poner a la tierra en una situación de desequilibrio medio ambiental muy preocupante. Pero además, hemos puesto nuestra propia existencia en riesgo. Al desatar, por ejemplo, un conjunto de enfermedades Zoonóticas que en el pasado no estaban dentro de las preocupaciones del ser humano [10] por la forma tan irresponsable como hemos establecido nuestras prioridades económicas.
Por otro lado, también cuenta, y mucho, el secretismo [11]que rodea a los algoritmos que se han desarrollado para los bancos y que estas empresas están institucionalizando de esa manera en el mundo. El problema es que estos mecanismos toman decisiones trascendentales sobre nosotros. Por ejemplo, en los casos de créditos e hipotecas que solicitamos y que, pueden ser determinantes en nuestras vidas. Pero no tenemos ninguna posibilidad de fiscalizarlos. Sin embargo, los “gigantes de internet dicen que sus algoritmos son científicos y herramientas neutrales” [12]. Lo cierto es que es muy complicado de verificar, salvo que existan procesos judiciales de por medio, tal como sostiene Frank Pascuale. Lo que termina echando más sombras que luces sobre los algoritmos y su imparcialidad.
En Términos reales, “nadie sabe cómo operan (los algoritmos), cómo emplean los datos que producen. En el peor de los casos, nadie sabe si los programadores trabajan con algún sesgo que benefician a unos pero perjudican a otros” [13]. Por ello, la regulación debería jugar en papel determinante en este sentido.
Conclusión
Hay algunos aspectos de los algoritmos que los hacen pasible de todas las críticas. Primero, desplazar al ser humano de la toma de decisiones que le corresponde. Segundo, el secretismo con el que se manejan. Tercero, no son infalibles. Pero el mayor problema es que no somos capaces de cuestionar sus resultados. Los asumimos dogmáticamente. Y, por último, probablemente lo más cuestionable, para algunos: se están desarrollando para permitir que las computadoras puedan aprender sin ser programadas explícitamente. Es decir, un proceso por el cual las máquinas lleguen a adquirir “autonomía”. Esto, obviamente, atemoriza a muchas personas. Es lo que ha estado ocurriendo con el Chat GPT y de Bing Chat.
Si miramos bien o, mejor dicho, si leemos bien, son los temores que surgen al enfrentarse a lo desconocido. Pensemos en los temores que enfrentó la sociedad el siglo XVIII con el advenimiento de la Primera Revolución Industrial. O, con la Segunda e, incluso, con la Tercera. Son cambios de paradigmas respecto de la organización del mundo que conocimos. Trastocan nuestra forma de pensar porque van más allá de lo que conocíamos. Imaginémonos, por ejemplo, los temores que aparecieron cuando se rompe la organización artesanal con su respectivo mundo, para dar paso a una nueva forma de organización social, económica y política que estaba gestando la revolución industrial.
Cuál es la diferencia con el presente? Probablemente, la dimensión de lo desconocido. Sin embargo, no deberíamos cuestionar lo de ayer y ensalzar lo de hoy. Es decir, no hay argumentos para soslayar los temores del ayer y realzar los de ahora. Máxime, si cada etapa de la historia vive sus propios temores. A cada una le toca, en su momento, saltar a lo desconocido. Eso es inevitable.
Los algoritmos deberían ser satanizados? Desde nuestra óptica creemos que no. Cumplen una función incuestionable en el mundo que vivimos. Que deben ser sometidos a un mayor escrutinio, sí. Pero no al final de los procesos en los que se emplean, sino al inicio de los mismos. Es más, su desarrollo debería someterse a protocolos muy específicos que podrían manejarse con una gobernanza global y local mucho más estricta. Si no podemos controlarlos en su integridad o totalidad, por lo menos controlemos el punto de partida, que es donde se inician todas las disquisiciones presentes.
[1] El origen de la palabra algoritmo se encuentra en discusión. Según la Real Academia Española, por ejemplo, proviene del latín algobarismus, que vendría a ser una abreviatura del árabe clásico ḥisābu lḡubār, que significaría‘cálculo mediante cifras arábigas’. No obstante, existe la teoría de que la palabra algoritmo vendría a derivar de la latinización de al-Jwārizmī, nombre de un matemático de origen persa, padre del álgebra, que vivió en el siglo entre los siglos VII y VIII. La alteración de esta palabra, además, se habría producido gracias al influjo del griego arithmós, que significa ‘número’, y del castellano logaritmo.
[2] Rodriguez V. Inga; “Algoritmos y Programación”, 2da Edición, 2010, pp.2
[3] https://concepto.de/algoritmo-en-informatica/
[4] Para tener una idea de la dimensión descomunal de esta cantidad de datos, imaginemos esto: Si tuviéramos que contar un número / segundo, pero sin parar nos llevaría 312 705,770 1 450,221.94 años en terminar.
https://findstack.es/resources/internet-of-things-statistics/
[5] Frank Pascualle “The Black Box Society”, The Secret Algorithms that Control Money and Information”, Harvard University Press, Cambridge, Massachusetts, 2015; pp. 15
[6] https://datareportal.com/reports/digital-2020-global-digital-overview
https://marketing4ecommerce.net/cuales-redes-sociales-con-mas-usuarios-mundo-2019 top/#:~:text=Seg%C3%BAn%20el%20informe%20Digital%20In,activos%20mensuales%20en%20el%20mundo
[7] https://marketing4ecommerce.net/cuales-redes-sociales-con-mas-usuarios-mundo-2019-top/
[8] Christian Louis Lange ( 17 Septiembre 1869 – 11 Diciembre 1938), escribió “Histoire de L´Internacionalisme”
[9] Bostrom, Nick: “Superintelligence”.
[10] El Covid-19, aunque en discusión, puede seguirse utilizando, hasta nuevo aviso, confirmado, como un ejemplo de zoonosis. Sin embargo, hay un grupo de investigadores, como Dra Judy Mikovits, quien sostiene que la transmisión del virus al ser humano habría tardado unos 800 años en afectarnos. Por lo que, desde su punto de vista, ha existido manipulación del virus en los laboratorios.
[11] Pascuale, Frank; “The Black Box Society”, The Secret Algorithms That Control Money and Information, Harvard University Press, Cambridge, Massachusetts, 2015.
[12] Ob. Cit; pp. 14
[13] O´neil, Cathy; “Armas de Destrucción Matemática”, Cómo el Big Data aumenta la desigualdad y amenaza la democracia.
[14] O´neil, Cathy; “Armas de Destrucción Matemática”, Cómo el Big Data aumenta la desigualdad y amenaza la democracia.